CONDICIONES ACTUALES

29/11/08


Sensación Térmica


La temperatura es una de las manifestaciones de la energía térmica contenida en un cuerpo. Todos tenemos una apreciación intuitiva del concepto de temperatura, y podemos diferenciar al tacto, la diferencia entre un cuerpo caliente y uno frío, porque ya por defecto tenemos esa posibilidad "de fábrica". El aire que nos rodea no es excepción, así es que de cierta forma, podemos "medir" la temperatura del aire ambiente, midiendo la temperatura de la capa mas externa de la piel en contacto con él, y sentirnos mas o menos a gusto según esta sea menor o mayor.

Esta sensación térmica que corresponderá a la temperatura de la piel, está influida notablemente por varios factores, de manera que nuestro "medidor" de temperatura natural, puede diferir notablemente de un termómetro físico. Por tal motivo podemos sentir mas frío o calor del que realmente existe, teniendo en cuenta solo la temperatura ambiente.

Los factores mas influyentes son:

•  La humedad relativa ambiental
•  La velocidad del aire que nos afecta

Para entender cómo influyen estos factores en nuestro termómetro natural, hay que entender primero, como funciona nuestro termostato natural. Este mecanismo natural de regulación debe mantener la temperatura corporal dentro de rangos muy estrechos de temperatura, unos 36-37 grados Celsius.

Como nuestro cuerpo está a merced del clima, si no tuviera un sistema de regulación de temperatura nos pasaría como a cualquier objeto inanimado, en invierno en la noche podía congelarse, mientras que en verano y a pleno sol, podía alcanzar digamos unos 60 grados celsius sobre cero. Los procesos vitales no pueden desarrollarse ni remotamente a esas temperaturas.
Durante estos procesos vitales, en el interior del cuerpo se genera calor en el quemado de grasas y carbohidratos, que son los portadores de energía a la célula. Este calor es necesario transportarlo desde las partes mas internas hasta la superficie de la piel, para ser disipado y evitar el sobrecalentamiento. El sistema sanguíneo es el encargado de recoger ese calor y transportarlo a la piel, aumentando o disminuyendo la afluencia de sangre por medio de la dilatación de los vasos adyacentes a su superficie.

Cuando las condiciones ambientales lo requieren porque hace mucho frío y la piel necesita ser calentada, el sistema de regulación de temperatura puede gobernar ambas cosas, puede accionar los quemadores para producir mas calor del vitalmente necesario, y además dilatar los vasos sanguíneos adyacentes a la superficie de la piel, mas o menos, para permitir la afluencia de mayor o menor cantidad de sangre caliente, y así mantener la superficie corporal en el rango de temperatura adecuado. Sin embargo, en el caso contrario, cuando la temperatura externa es muy alta, la que puede ser incluso mayor que la corporal, la disipación de calor al medio por diferencia de temperatura es muy pobre o incluso nula, en este caso nuestro sistema de regulación de temperatura acude al enfriamiento por evaporación.

Para el enfriamiento del cuerpo el sistema se basa en la absorción de calor que hace un líquido cuando se evapora. Si la piel necesita refrigerarse para sacar el calor generado en el interior del cuerpo, o para adaptarse a temperaturas exteriores muy altas, se comienza a sudar copiosamente, este sudor moja la piel y al evaporarse la enfría.

Entendido ya como funciona nuestro termostato, es fácil darse cuenta del porqué la humedad relativa influye en la sensación térmica, a menor humedad relativa, la evaporación es mas rápida, por lo que nuestro sistema de enfriamiento por evaporación del sudor funciona de maravilla, sin embargo, si la humedad relativa es alta, el sudor se seca muy lentamente y nos sentimos agobiados por el calor, especialmente con el aire en calma, ya que muy próximo a la superficie de la piel, donde se está produciendo la evaporación, la humedad relativa crece aun más, al ser muy lento el movimiento de los vapores generados. Por eso si ventilamos un poco la piel, y esos vapores generados son arrastrados, la evaporación se mantiene mas activa, aun con humedad relativa alta y nos sentimos "refrescados" por el ventilador o la brisa.

Esta generación de humedad por parte de la piel conocida como transpiración, aunque es muy abundante y moja completamente la piel en momentos de mucho calor, nunca es cero, la piel siempre necesitará de cierta transpiración para mantener la humedad necesaria, por eso durante los días de frío, la brisa que entra en contacto con las partes descubiertas de la piel, hace que sintamos allí, una sensación de temperatura menor de la que marca el termómetro.
 


Las ecuaciones que se utilizan son empíricas y sólo tienen validez para temperaturas superiores a 26°C y humedad relativa superior a 40 % o temperaturas inferiores a 10°C y para intensidades de viento mayores a 6 k/h.

En los casos que no se calcula y a los efectos prácticos, se considera que la sensación térmica es igual a la temperatura.

Existen dos tablas elaboradas que permiten aproximar el valor de sensacion térmica de acuerdo a las condiciones reinantes en un momento dado:


►Puede hacer click en los siguientes links para ampliar y descargar ambas tablas:



 Colaboración de: Daniel Patrignani

 



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